MI PRIMERA COMUNION

Visita virtual Exposición

El origen de la Primera Comunión como ritual se podría considerar la última cena que Jesucristo celebró con los Doce Apóstoles. Como acto ceremonial y sacramental tiene su origen en torno al siglo XII, exactamente en 1215, cuando el Concilio de Letrán decidió que los menores que hayan alcanzado “la edad de discreción”, entre doce y catorce años podrían recibir este sacramento.

 

En los primeros tiempos del cristianismo, bastaba con que el fiel se encontrase en Gracia de Dios para poder recibir válidamente la Eucaristía, estando permitido que los menores bautizados, carentes de discernir el bien y el mal, pudieran acercarse al Sacramento por tener en plenitud dicha gracia, puesto que el pecado original había sido lavado por el Bautismo y no había posibilidad de que los niños hubiesen pecado mortalmente hasta ese momento.

A partir de la Contrareforma tomó importancia esta ceremonia, como respuesta a la reforma luterana que desde sus inicios valoró mucho más a los menores por lo que se convirtió en un evento importante en la vida de las personas. Lo que anteriormente fue considerado como un acto privado, sin ninguna ceremonia ni liturgia especial, ahora partir del siglo XVII, la Primera Comunión se convertiría en un acto solemne y acontecimiento social.

A partir del siglo XIX los niños solían llevar un traje oscuro, su primer traje de hombre, sobre el cual de colocaba un brazal blanco. A las niñas se las vestía de blanco como símbolo de pureza. El vestido más habitual era de organdí, de largo variable según la moda del momento, con tocado de flores y tules en blanco. Los complementos habituales eran el misal con portadas nacaradas, rosarios, guantes y medallas consabidas, incluso la limosnera especie de bolsito donde el recién comulgado guardaba las monedas que familiares y amigos le daban, muchos de estos complementos aun se siguen utilizando. Los vestidos de las niñas lucían un blanco inmaculado, pero si el postulante había sufrido recientemente la muerte del padre o la madre, el vestido era negro como símbolo de luto.

Tras un periodo de catequesis, a partir de 1960 la edad para recibir la Primera Comunión se estableció entre los 8 y 10 años ya que años atrás estaba permitido a partir de los 7 años. Una vez realizada la ceremonia religiosa igual para todos los niños tenía lugar la ceremonia festiva que variaba dependiendo de la posición social de cada familia. Al finalizar la ceremonia, la Parroquia les hacia entrega a cada uno de los niños de un recordatorio y posteriormente eran besados y felicitados a la vez que eran fotografiados por sus familiares y amigos.

Una vez concluido el banquete los padres llevaban a los niños de puerta en puerta de los familiares que no habían podido asistir y a cambio recibían una compensación económica a la vez que les entregaban un recordatorio. Muchas de estas costumbres se han ido manteniendo hasta nuestros días.

Sin duda, este día fue para muchos de nosotros un día inolvidable, un hecho cultural y social, una etapa más de nuestra vida que va más allá de nuestras creencias.

Gracias a estas imágenes muchas de ellas colgadas en las paredes de las casas de nuestros padres o nuestras, sobre mesas o en vitrinas fueron realizadas por fotógrafos profesionales o por familiares que gracias a ellas hoy en día son testimonio de nuestras vidas ya que para muchos fue su primera fotografía.

El Ayuntamiento de Fuensalida ha querido reflejar esta tradición a través de esta exposición que recoge 114 fotografías y 10 recordatorios (ordenadas por nombres) de vecinos de nuestra localidad que datan desde 1928 hasta 1989.

Y por último, agradecemos a todos aquellos que han cedido su fotografía o la de sus familiares y han hecho posible esta exposición pudiendo así ampliar nuestro patrimonio cultural.

Ángela del Casar Sánchez-Romo
Archivera Municipal de Fuensalida

 

Visita virtual Exposición


Enlaces de Interés

Usted está aquí: Inicio ACTUALIDAD MI PRIMERA COMUNION